Cuando en una relación o en un matrimonio ya no ayuda nada más, una terapia de pareja puede ser a veces el último recurso antes de llegar a la separación. La terapia de pareja como herramienta.

Normalmente, un terapeuta de pareja se sienta a la mesa con los dos miembros de la pareja para sacar a la luz con ellos las causas de las tensiones en la relación.

Porque a menudo las discusiones en una relación no tratan en absoluto del problema real que es responsable de la situación tensa.

Durante una sesión de terapia, en cambio, una tercera persona, además neutral, vela por que la pareja presente se limite a aclarar el verdadero desencadenante.

Y, además, el terapeuta puede, si fuera necesario, intervenir como mediador en situaciones delicadas y procurar que no se agraven.

Terapia de pareja

¿Quién debería plantearse una terapia de pareja?

No siempre tiene que ser una discusión el desencadenante para empezar una terapia de pareja; también resulta recomendable cuando una pareja ha pasado una etapa dura o ha vivido antes junta una experiencia traumática.

Porque también cosas así pueden poner a veces a prueba con dureza la relación entre dos personas.

Pero incluso entonces, una terapia de pareja también puede ser una gran ayuda para volver a comunicarse mejor y no hablar cada uno por su lado.

Y precisamente por eso, todas las parejas que estén atravesando un momento difícil y a las que las cosas no les vayan bien en lo privado deberían, al menos una vez, informarse sobre las posibilidades de una terapia así.

Porque en el pasado esto ya ha ayudado a bastantes parejas a controlar de nuevo sus problemas de relación y, con ello, a mantener viva su relación.

Terapia de pareja

¿Qué se necesita para empezar una terapia de pareja?

Quien vea en una terapia de pareja una esperanza para resolver de esta manera los problemas de su propia relación debería ser siempre consciente de lo que hace falta para ello.

Porque uno de los requisitos básicos para una terapia con éxito es que ambos miembros de la pareja reconozcan abiertamente que necesitan ayuda.

Y, además, ambos deberían entender que no es solo una parte la responsable de los problemas de la relación, sino que los dos tienen su parte en la situación actual.

Si no es así, ya antes de empezar una terapia así se puede prever que no saldrá bien. Porque solo puede funcionar si ambos miembros de la pareja están dispuestos a trabajar en sí mismos para corregir sus propios errores, que molestan al otro.

Pero para quien esté dispuesto a ello, una terapia de pareja quizá sí sea de verdad el último recurso para salvar su relación.