En una relación hay un sinfín de motivos de discusión. Casi siempre las diferencias se pueden resolver rápido hablando con franqueza. Pero en casos duros puede ayudar la terapia de pareja.

Pero si no es así y la relación amenaza con fracasar, ¿no queda más remedio que una terapia de pareja? Sin embargo, muchas parejas se resisten al principio y no quieren participar en este tipo de terapias de ninguna manera. Por suerte, la mentalidad va cambiando poco a poco. Estudios y estadísticas demuestran que la terapia de pareja tiene una tasa de éxito muy alta.

Los motivos de una separación que se plantea o de la terapia de pareja

Terapia de pareja

Las parejas recién enamoradas negarán con la cabeza al ver a otras parejas discutir día y noche. Pero llega el momento en que también en esas relaciones aparecen las primeras diferencias de opinión. Casi siempre son pequeñeces las que molestan al otro. Si no se comentan enseguida, con el tiempo se acumula una gran agresividad. Entonces basta una mirada torcida y se colma el vaso.

A continuación, algunos puntos que pueden llevar a una discusión en una relación:

  • ya no hay tiempo para estar juntos
  • los amigos y el trabajo son más importantes
  • no hay aficiones ni intereses comunes
  • aventuras, infidelidades, rollos de una noche
  • secretos ante la pareja

En una terapia de pareja se intenta averiguar los motivos exactos de una separación que se plantea. Según el tipo y la intensidad, pueden ser necesarias varias sesiones. Quien no quiere perder a su pareja se toma de buen grado el tiempo necesario para una terapia de pareja. En estas sesiones se tratan muchos puntos distintos. Casi siempre uno de los dos le oculta algo al otro. Los motivos para callarlo son en parte muy parecidos. El miedo y la preocupación de no encontrar un oído abierto suelen salir a la luz en este tipo de terapias.

En lo bueno y en lo malo: la unión es importante en la terapia de pareja

En la terapia de pareja también se recurre una y otra vez a los juegos de rol. Estos pretenden transmitirle al otro cómo se siente uno o con qué palabras se provoca un corazón roto. Hay muchos medios y posibilidades de salvar una relación o incluso un matrimonio. La terapia de pareja es la mejor y más sensata solución que se puede llevar a cabo.

Conclusión

En resumen, solo queda decir o mencionar que ya unas pocas sesiones pueden bastar para salvar la relación al final. Lo único importante es que de verdad ambas partes estén dispuestas a dar este paso. Quien se resiste por dentro sufrirá también en una terapia así un duro revés. En algunos casos, sin embargo, es mejor y más sensato que las parejas sigan caminos separados. El terapeuta con experiencia, en cualquier caso, tiene un ojo entrenado y casi siempre ve enseguida por dónde hay que empezar y trabajar. Quien quiera salvar su relación en serio debería pensar con más detenimiento en este paso. En la mayoría de los casos, desde luego, merece la pena.