¿Cuándo conviene hacer una terapia de pareja?

Una terapia de pareja tiene sentido siempre que, aun amándoos en el fondo, ya no os sentís felices. Da igual que esa infelicidad afecte solo a un ámbito de la relación o a varios.
No hace falta plantearse una terapia a la primera discusión. Pero cuando los problemas, las peleas y la insatisfacción se acumulan y se tiene la sensación de que solos ya no podéis con ello, es el momento de buscar ayuda.
Un requisito importante es que ambos miembros de la pareja quieran la terapia y estén abiertos a ella. Y la relación debería ser tan importante para los dos que deseen que vuelva a ser feliz. Además, ambos deberían estar dispuestos a luchar por mantener la relación y a trabajar en sí mismos y en la relación.

¿Dónde hacer una terapia de pareja?
Para una terapia hay distintas posibilidades. Existen terapeutas con formación especializada. A menudo tienen como formación de base estudios de trabajo social o de psicoterapia. Conviene fijarse en que el terapeuta ya tenga experiencia en este campo.
Además está la posibilidad de acudir a un centro de orientación de Cáritas o de los servicios sociales municipales. Allí suelen ser trabajadores sociales quienes llevan a cabo la terapia de pareja.
Lo importante es trabajar solo con un terapeuta con quien ambos miembros de la pareja se sientan a gusto y bien atendidos. Solo si los dos pueden abrirse ante el terapeuta y hay buena sintonía, una terapia puede tener éxito.
¿Qué puede lograr una terapia de pareja y cómo transcurre?

El gran objetivo de toda terapia de pareja es que ambos vuelvan a encontrarse y a ser felices juntos. Pero debe quedar claro que no siempre se consigue. Conviene tener claro desde el principio que puede pasar un tiempo hasta que lleguen los primeros resultados.
Para una terapia de pareja no existe un esquema fijo que haya que ir cumpliendo. Tan individual como cada persona es también una terapia.
Normalmente, durante las primeras sesiones el terapeuta intentará averiguar qué problemas existen. A continuación se intentará buscar las causas de los problemas y encontrar caminos para resolverlos paso a paso.
Una característica importante de la terapia es que siempre se trata del punto de vista de ambos. No se trata solo de cómo se sintió ELLA en una situación, por ejemplo, sino también de cómo se sintió ÉL.
También es importante saber que las conversaciones con el terapeuta, por sí solas, normalmente todavía no provocarán ningún cambio. Lo que importa es que, después de cada encuentro, los miembros de la pareja reflexionen sobre lo que se ha hablado y, si procede, hagan los ejercicios propuestos. Es decir, al final ambos tienen que replantearse su comportamiento y, quizá, cambiarlo. En la mayoría de los casos también forma parte del proceso cambiar puntos de vista y tomar caminos nuevos.