El hombre en crisis de los cuarenta que busca cara a cara

Te lo encuentras en las cafeterías, sobre todo después del trabajo. El moderno hombre en plena crisis de la mediana edad se sienta con desparpajo en una mesa para dos o en la barra. Repasa el terreno con mirada experta y se queda con los ojos clavados, preferiblemente, en objetos de deseo femeninos demasiado jóvenes.
Porque eso es lo que caracteriza, en muchos casos, al clásico hombre en crisis de la mediana edad: la tendencia a buscar pareja en la franja de edad de sus propios hijos en lugar de en las generaciones cercanas a la suya.
Porque el hombre en crisis de la mediana edad pierde el recuerdo de qué edad tiene y, a veces, también de qué edad aparenta, salvo cuando está frente al espejo.

Así se forman, en el mejor de los casos para él, parejas extrañas de las que no se puede estar seguro de si esa pareja tan desigual es de padre e hija o si de verdad los une una relación sentimental.
Al hombre en crisis de la mediana edad, a menudo, esta circunstancia ni le molesta. Vive según el lema: Carpe diem, vive el día.
El hombre en crisis de la mediana edad en línea
Este es el tipo más extendido. Porque en el anonimato de las plataformas en línea puede quitar sus pequeños defectos físicos con Photoshop o esconderlos tras fotos favorecedoras elegidas con cuidado.
El hombre en crisis de la mediana edad en línea se muestra preferiblemente delante de su deportivo de gama media (o de gama alta, si ha tenido suerte). Como por casualidad, este aparece entonces en un contexto como «Escapada a Niza» o «Navegando por el Mar Menor». Con astucia, este potencial sostén de la familia exhibe aquí los símbolos de estatus importantes que, desde la Edad de Piedra, supuestamente influyen en el sexo femenino. Mira, soy una captura especialmente buena para ti.
Sin embargo, el hombre en crisis de la mediana edad que sale de caza en línea tiene un problema... si quiere tener éxito, tarde o temprano tendrá que mostrarle la realidad a la elegida. Por eso a este tipo de hombre en crisis de la mediana edad le conviene no cargar demasiado las tintas en su perfil.
Si habla de que es deportista, no debería referirse con ello a la jornada de LaLiga del sábado. Porque, a más tardar cuando la cosa se ponga seria y la conquista proponga salir a correr un rato porque, con 20 años menos en los huesos, quiere hacer algo por su «equilibrio entre vida y trabajo», la situación podría volverse vergonzosa.
Ojo con el hombre en crisis de la mediana edad
Hay un consejo que, desde luego, hay que darle a la mujer que pudiera estar interesada para el inicio de la relación. Porque a menudo solo el hombre sabe que se encuentra en dicha crisis. Y eso puede llevar a que ni siquiera su mujer, con la que lleva 20 años casado, sepa todavía nada. Seguro que quiere separarse, pronto, más tarde, algún día... pero la separación todavía no la ha llevado a cabo.

Por eso, ya al comienzo de una relación que quizá se desee, debería haber una sana dosis de desconfianza. Por muy fuerte que aleteen las mariposas en el estómago... el hombre que está en esta fase podría superar la crisis tan deprisa como entró en ella. Podría volver a pensar en su edad, sus valores y lo vivido y, en el último momento, decidirse de nuevo por la forma de vida de siempre.
Porque una cosa es segura: algún día el hombre en crisis de la mediana edad sale de esa etapa crítica. Pero para eso habría que escribir una descripción aparte bajo el título «La comida es el sexo de la vejez».