¿Vuestra relación atraviesa una crisis, discutís constantemente y en casa se respira tensión? Pero seguís siendo importantes el uno para el otro y todavía no queréis poner fin a la relación de forma definitiva. Pausa en la pareja.

Una cosa está clara: hay dudas y necesitáis algo de distancia y tiempo para vosotros. ¿Puede ser la pausa en la pareja la respuesta? Conviene aclarar juntos de antemano las siguientes preguntas:

¿Qué esperáis de la pausa en la pareja?


Antes de decidir interrumpir vuestra relación durante un tiempo, deberíais pensar qué expectativas hay detrás de esa decisión. ¿Se trata de tomar algo de distancia para que cada uno pueda reflexionar sobre si la relación todavía tiene sentido? ¿O queréis averiguar si hay otras parejas potenciales que quizá os hagan más felices? Sed sinceros el uno con el otro y explicaos mutuamente los objetivos de la interrupción de la relación.

Pausa en la pareja

¿Qué reglas rigen durante la pausa en la pareja?
Aclarad juntos qué condiciones ponéis a la pausa. ¿Está bien salir con otras personas o no? ¿Cuánto tiempo debe durar la pausa? ¿Os ponéis un plazo de, por ejemplo, dos semanas y luego quedáis para hablar de cómo se siente cada uno? ¿O preferís no fijar una fecha de cierre y ver adónde lleva la pausa? Son preguntas que deberíais haceros juntos para no provocar más discusiones durante la pausa.

Pausa en la pareja

¿Puede una pausa en la pareja tener un efecto positivo?


Queda entonces la pregunta más importante: ¿puede la pausa salvar realmente vuestra relación?
La pausa, que ambos pueden aprovechar para reflexionar sobre qué va mal y qué sienten de verdad por el otro, puede aportar bastante claridad. Si después de la pausa decidís seguir juntos, debería tener lugar una conversación a fondo. Así se pueden expresar deseos y aclarar malentendidos. La separación a prueba puede funcionar si ambos quieren trabajar en la relación y ponerse en el lugar de la pareja.
Pero también puede ocurrir que, después de la pausa, sigáis sin poneros de acuerdo y tengáis ideas distintas sobre vuestra relación. Aun así, incluso esa conclusión resulta útil, aunque duela. Quizá ahora os resulte más fácil aceptar que la relación ya no tiene salvación. Una tercera posibilidad es que ambos hayan llegado a conclusiones distintas: él quiere dejarlo, mientras que ella todavía tiene esperanza. Esto conduce inevitablemente a una situación dolorosa.
En definitiva, lo que cuenta es esto: la decisión de la pareja debe respetarse. Una separación no es agradable ni indolora para nadie. Una comunicación abierta y sincera es la clave para un trato respetuoso entre (ex) parejas.